viernes, 14 de mayo de 2010

La Moda y los Hipsters






Top-notch street style is no longer the priviledge of London, Tokyo or New York. Meet hipsters, or global scenesters: they are cool, they are hip, they are everywhere. Being cool has never been so easy. Hipsters are seriously considered the biggest downfall counterculture ever had — young generation of carefully marketed consumers has never been so lost.

Urban Dictionary offers a range of definitions, some looking favorably upon the phenomenon, stating that hipsters “are people in their teens to 20’s who generally listen to indie rock, hang out in coffee shops, shop at thrift stores and talk about things like books, music, films and art.” Others are calling this fad for what it is, claiming that hipsters are “a bunch of fakers.” Originating from the locations where we get most of the information valuable for our daily existence, hipsters mostly reside in New York, London, Tokyo, Sao Paolo or Paris or anywhere else, where skinny jeans are available in both female and male versions.

Hipsters dress in a mix-and-match style of vintage clothes and new designer labels such as Urban Outfitters or American Apparel, which are ordinary cotton shirts that are re-branded into desirable items. Androgynous British model Agyness Deyn, with her peroxide pixie haircut, is a hipster fashion icon. Not proclaiming ambitions or career plans, the ultimate goal of a true party hipster is to have their picture snapped and featured on a high profile blog like New York’s Gawker or Sartorialist.

For a culture whose chief characteristic is individualism, it is hard to pinpoint hipster values aside from their fashion sense and proclivity to get new music off audio blogs. It is hard to say whether hipsters have an ideology –- who do they vote for, do they care about the environment or which social class they belong to. Some might be tagged simply because of their style of dress or taste in popular culture. Some really buy into the whole lifestyle. Detachment and sardonic wit are the mostly likely sentiments to be found among hipsters.

Apparently, hipsters are inextricably linked to media. They feed off each other, leading us to think that it is not a subculture at all, but a by-product of media in a contemporary fragmented cultural landscape. There are already several guides on how to become a hipster available in bookshops, written by self-proclaimed experts. One cannot tell where the real thing ends and incorporation starts.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Second Life


Para los que, como yo, no sabían hasta hace poco qué era un avatar, aquí les va un ejemplo.

La página de Second Life fue formada en el 2003 como un mundo virtual. Los usuarios, llamados residentes, pueden convivir con otros usuarios en este mundo virtual a través de un avatar. En este mundo virtual, se puede interactuar comprando y vendiendo propiedad virtual, haciendo actividades distintas según los intereses del residente, socializar con otros avatars, etc. El mundo está hecho en tercera dimensión. La página es para gente mayor a 18 años pero hay una, Teen Second Life, que es para gente de entre 13 y 17 años. Hoy en día cuenta con 18 millones de residentes.

El mundo en Second Life tiene espacios diseñados en los cuales los avatars se pueden mover. También tienen acceso a actividades económicas y a educación, incluso universitaria, por medio de plataformas de comunicación. Hay opciones de que los residentes tomen parte en actividades artísticas, musicales, de ciencias, de religión, etc. Incluso los gobiernos de ciertos países han abierto embajadas en el mundo de Second Life.


Un avatar es la representación computadorizada del alter ego de una persona. Es decir, es algún personaje que la persona se inventa para representarlo. La palabra avatar es una palabra en sánscrito que quiere decir reencarnación. Los avatars pueden ser humanos, animales, vegetales, minerales o cualquier combinación de éstas. También pueden parecerse a sus residentes en la vida real o tomar formas abstractas. Los avatars se pueden comunicar con mensajes instantáneos que pueden ser depositados en la cuenta de correo del residente si el residente no está en línea.

martes, 11 de mayo de 2010




Una mujer subasta su virginidad

Evelyn subasta su virginidad para pagar tratamiento de su madre enferma
Una joven ecuatoriana de 28 años llamada Evelyn ha colgado un mensaje en Internet en el que subasta su virginidad. “Hola me llamo Evelyn y he decidido subastar mi virginidad”, es el anuncio con el que la joven pretende recaudar dinero para poder pagar el tratamiento de su madre enferma.
En apenas dos meses ha recibido más de medio centenar de pujas que alcanzan ya cifras millonarias, como la última, que ha superado los 2,3 millones de euros. Sin embargo, Evelyn la ha rechazado porque el postor pretendía seguir viéndola después.
Las condiciones que impone figuran en el escueto anuncio: los besos y caricias estarán prohibidos y el preservativo será obligatorio. Además, exige un certificado médico que garantice la buena salud del interesado. Ella, a cambio, corresponderá con otro que acredite su virginidad. También impone que el pago se efectúe por adelantado y anuncia que acudirá acompañada al encuentro por una persona de su confianza.

jueves, 6 de mayo de 2010

Jugando a las muñecas


Es una tienda en Madrid, donde la ropa para las muñecas es de tamaño natural. Aqui podemos ver la perspectiva y pensamiento del hombre hacia la mujer. Sin embargo tambien de las mujeres, ya que adentro hay mujeres que estan comprando (ropa para muñecas tamaño natural)

miércoles, 5 de mayo de 2010

La mujer como objeto


La mujer y los medios

ESE TRISTE OBJETO DEL DESEO

Alejandra Buitrago



De todas las formas de violencia contra la mujer quizás no se había dado una avalancha más violenta e inmisericorde como la de los últimos tiempos en la televisión y los medios masivos, muy especialmente en Colombia donde la mujer parece haberse empoderado en su papel de mujer objeto, que provoca deseo a esa figura masculina implacable, mordaz, que decide si ella es o no consumible.

LA MUJER COMO OBJETO DE LA PUBLICIDAD

Bajo el lema de que el rating de sintonía es el rey, el que manda por encima de los valores humanos, del respeto, de la igualdad, de la tolerancia, de la cultura, de la diferencia, los noticieros, los dramatizados y hasta los programas infantiles y las agencias de publicidad se han dedicado sin reflexionar al respecto a poner en pantalla el cuerpo provocativo de mujeres dedicadas a “fabricarlo” cada vez más “consumible” otorgándole un morbo delirante que nada tiene que ver con el nivel de preparación intelectual, o con el uso de las facultades mentales de cada una de las bellas exponentes.

Si cuando se celebró en 1997 la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijín, China, las más expertas voces defensoras de los derechos de las mujeres protestaron alarmadas por la que llamaron en palabras de a fundadora del Grupo Mujer y Géneros de la Universidad Nacional, Florence Thomas, la “cosificación” de la mujer, qué no dirían estas mismas personas al ver la gran cantidad de comerciales, telenovelas, finales de noticiero de farándula (donde las presentadores compiten con las reinas de turno), realitys, que acuden a la figura de mujeres irreales, cero cotidianas, para reproducir como un cáncer la imagen de la mujer objeto.

Si es deseada es consumible, si es consumible, vende; si vende, sirve porque provoca mayor consumo, si no no sirve.

Mientras esas “supermujeres” llenas de silicona, de cirugías, de transparencias, de evidencias, de negación de sí mismas por dentro “venden”, las otras “creyéndose el cuento” consumen para parecerse a ellas y uniformar la sociedad de mujeres auténticas en una de mujeres disfrazadas de otras que no son ellas mismas porque se niegan su propia esencia.

Ese ejército creciente de modelos, niñas adolescentes que se creyeron el cuento de que para triunfar hay que transformarse, es decir, renunciar a su individualidad, ser voluptuosas, provocar morbo, ser telegénicas, hacer algo bonito como cantar, bailar (ojalá danzas con fuertes enfoques eróticos aunque carezcan de contenido cultural o nieguen sus propias raíces), se ha encargado de tapar, invisibilizar a esas otras mujeres, las reales, las que se cansan, sudan, que cargan, trabajan, deben plata, tienen hambre, las que escriben, investigan, piensan, las que contradicen, cuestionan.

En palabras de la columnista, escritora e investigadora María Teresa Herrán, segunda mujer presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá, “no puede extrañarnos, que se predique la igualdad de la mujer, mientras en la práctica se le da un tratamiento discriminatorio que se trata de esconder”. Y agrega más adelante que a pesar de que hoy hay un buen número de mujeres directoras de medios de comunicación, ellas han ignorado su responsabilidad de frenar esta discriminación.



Para Florence Thomas, el sexismo o discriminación desde la prensa, la televisión, la radio y la publicidad, sigue siendo un tema burlado que se convierte en un chiste de mal gusto.

La Constitución Nacional habla de la igualdad pero los medios deciden poner en escena en la franja maldita (triple A) a mujeres caricatura, brillantes de gimnasio o candorosas, sumisas e inofensivas, que promueven el uso de jabones, shampoos, cosméticos, implementos de aseo. Con ello prolongan una de las milenarias discriminaciones humanas como es el rol femenino y masculino. Y más allá, el consumismo impartido desde el neo-liberalismo.

Aún el tratamiento a las llamadas mujeres políticas del poder está mediado por el uso de su apariencia personal por encima de su capacidad profesional o mental: las piernas de la precandidata, las cirugías de la senadora o el look de la ministra.

martes, 4 de mayo de 2010

Cambio en el programa

Que tal, para la próxima clase en lugar de ver El cuerpo y la moda vamos a ver “La virtualidad y sus quejas” y “Crisis de identidad” en La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet. Decidí invertir el orden de estos dos textos del programa pues dada la forma en que se desarrolló el apartado de género, el texto de Turkle funciona mejor como conclusión y cambio de tema.